* Juan Carlos Niño Niño
Un principio básico pero fundamental del periodismo es confrontar fuentes, pero aún más interesante escuchar la contrarréplica a una hipótesis, como cuando la ciencia le respondía a las teorías de la conspiración sobre la vacuna del COVID-19, o lo que pasó el jueves en sesión de la oposición en la Plenaria de la Cámara –un derecho establecido en la Ley 2626 de 2018- cuando el ministro de Hacienda Enrique Gómez Martínez -de manera escueta y frentera- le pidió a los legisladores que le dijeran en dónde recortaba el proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación 2027, para cumplir sus exigencias de incrementar la inversión para los Departamentos, porque no encontraba la manera de cubrir un solo gasto más, porque sencillamente los recursos del mismo eran bien escasos.
El alto funcionario utilizó un término que nunca había escuchado, lo que me remitió a los dos (2) tomos del antiguo y voluminoso Diccionario de la Lengua Española (DEL) –un regalo de mi Padre a mediados de los ochenta- para encontrar que el “Síndrome de la Cobija” es una metáfora sobre la insuficiencia de recursos para pagar cada una de las necesidades, por lo que Gómez Martínez advirtió a la oposición que incrementar el presupuesto para la cultura, era pedirle al Ministerio de Hacienda reducir el presupuesto asignado a la salud, y así sucesivamente con los demás renglones de inversión.
En una elemental pero a la vez magistral clase de macroeconómica, el alto funcionario retó a la bancada del Pacto Histórico, para que le argumentara no solo lo loable de cubrir unas necesidades, sino además sustentarle de donde iban a salir lo recursos, en conformidad con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, en el sentido de que el Congreso si puede proponer iniciativas con alcance fiscal, siempre y cuando presente alternativas para la consecución de esos dineros, y sujeto además al aval fiscal constitucional del Ministerio de Hacienda.
Un término tributario citó además el Ministro Gómez: “La fatiga fiscal” significa ni más ni menos que las reformas tributarias no necesariamente aumentan el recaudo –el aumento de la nómina en la DIAN de Petro tampoco fue suficiente- porque sencillamente la alta tributación se concentra en algunos sectores de actividad, pero su actual crecimiento no da para el aumento de esos recursos, por lo que el Alto funcionario rompió de tajo las propuestas en la sesión de poner más impuestos y aumentar el recaudo, aún más cuando actualmente se cuenta con dieciocho (18) impuestos nacionales, y solo tres (3) de estos representan el 95 por ciento del recaudo.
Ante la insistencia de la oposición en que estaa iniciativa presupuestal descarta lo social y enfatiza en el manejo fiscal, el Ministro Gómez saca una perlas que evidencian la irresponsabilidad del anterior Gobierno Nacional, como una desfinanciación de 6,5 billones en pensiones, 2 billones en salud, 700 mil millones en universidades públicas, y como si fuera poco un déficit de 2,7 billones de pesos en Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio en Colombia (FOMAC), pero teniendo como perla mayor que en el proyecto de ley de Petro no aparecía el ítem y monto del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), por lo que al faltante se le suma unos 9,6 billones de pesos, encontrando entonces por qué el Servicio de la Deuda pasa de 118 billones (Proyecto de Petro) a 155 billones (Proyecto de La Espriella), abriendo la discusión sobre alternativas de financiación de este Presupuesto.
A propósito del incremento del Servicio de la Deuda –pago de amortizaciones, intereses y comisiones- el Ministro de Gómez aclaró de manera contundente que los empréstitos tienen un carácter contractual -se debe pagar- y lamentablemente el Presidente Gustavo Petro adquirió unos créditos de corto plazo y bajos intereses, que obliga en marzo a pagar 20 billones y otra suma igual en noviembre del año entrante –dos puntos del PIB- siendo aún más preocupante porque no son títulos de tesorería ni una deuda a mediano y largo plazo, sino una obligación casi inmediata y expedita, que se conoce generalmente como los famosos TCOS.
La disertación del Ministro finalizó con lo que llamaríamos una propuesta legislativa presupuestal, como la expedición de una nueva ley orgánica del presupuesto –sujeta actualmente al obsoleto Decreto 111 de 1996- como también la modificación o incluso la eliminación de los sesenta y dos (62) Fondos del Presupuesto, en el sentido de establecer si están cumpliendo realmente con su función –le cuestan 92 billones al erario- como también la conveniencia de mantener o no los noventa y dos (92) establecimiento públicos, que actualmente generan ingresos de treinta (30) billones de pesos -1,5 por ciento del PIB- siendo estos dos últimos puntos clave para mejorar el presupuesto regionalizado de inversión, no sin antes advertir que el Congreso también debe adelantar una reforma a 250 transferencias del Presupuesto, y que suman un total de 23 billones de pesos.
Coletilla: Una problemática es la baja capacidad de algunos Departamentos, para formular, implementar y evaluar proyectos de inversión, en donde los Departamento más fuertes terminan por absorber los recursos disponibles para financiar estos proyectos, a lo que el Ministro Enrique Gómez propone crear una unidad de asesoría técnica para aquellas entidades territoriales, pero a juicio de este Columnista es necesario incluir en un eventual proyecto de ley sobre el nuevo Estatuto Orgánico del Presupuesto, unos criterios y procedimientos para distribuir esos recursos en los treinta y dos (32) departamentos, que permita un acceso equitativo de los municipios y departamentos a la financiación de los mismos, y de paso quitarle esa disculpa al Departamento Nacional de Planeación (DNP) para disminuir la asignación de recursos en el regionalizado de inversión.
En este receso de la segunda mitad de año, se anuncia que esta Columna Dominical regresa el domingo 17 de octubre, cuando estaríamos a menos de dos meses de terminar este periodo legislativo.
* Magíster en Gobierno del Territorio y Gestión Pública, Pontificia Universidad Javeriana.
