El perdón de John Jairo

Por Danier Porras Leal

El subió por la escalera e ingresó por una puerta secreta que poseía el edificio -Emiro Sosa- antigua gobernación de Casanare, que se tenía para el acceso, de personajes especiales, al despacho del gobernador de turno Marco Tulio Ruiz Riaño.

Bigotes, lo vió y media molesto, le dijo: “John Jairo ; Venga después que ahora no lo puedo atender”.

Fue la primera vez que  pudimos  ver en un lugar público a aquel hombre alto, irreverente, un poco obeso y sobre todo atrevido en su hablar al mandatario, que daba las ordenes en Casanare.

Joven él, con mirada vivaz y con hablar fuerte- con varios decibeles por encima de lo normal- llegaba a un lugar, a los que pocos accedían, ya que entrar a hablar con el gobernador de Casanare, en esa época y ahora es cuestión complicada.

Se conocía que era un comerciante dueño del almacén Caricias Íntimas, donde se vendía ropa y especialmente interiores para damas, por lo que mucho después, se le bautizó como calzones, apelativo, que lo volvió personaje mundial.

Este negocio ubicado en la carrera 20 de Yopal, en un sector muy comercial, porque estaba en pleno centro de la capital del Casanare, daría de que hablar, porque su propietario, sería muy rico y llegaría a ser alcalde, por elección popular.

Aún no se oía hablar, de La Bendición, ni de proyectos de vivienda, ni de urbanizaciones piratas, ni de Claveles, Manantiales u otros, nombres de predios, que luego lo hicieran controversial y famoso.

Triniteño de origen paisa

Alguien dijo que él era el hijo del paísita , que llegó a Casanare, montó negocios de venta de ropas, mezcladas, con abarrotes y líchigo , inicialmente en  Villanueva, luego se fue para  Maní, más adelante terminó en Trinidad y así mantuvo a su familia.

Jhon Jairo, era uno más de ellos y como sus padres, no dejaban sin hacer nada a sus hijos, él colaboró en los negocios.

El paisita tuvo, varios hijos entre ellas varias damas, una de ellas la aguerrida Liliana que aspiró a ser Representante a la Cámara y ahora pareciera que mantiene sus intenciones de ser mujer pública.

A él lo vieron en Villanueva, en la miscelánea de su padre, pelando la cebolla, que se vendería a los clientes, en una venta de productos agropecuarios.

Excentricidades con carros con armas

Él contaba que estuvo en el ejército y allí comenzó a hacer negocios, habilidad, que al parecer heredó de su padre.

Tal vez en las fuerzas armadas, donde prestó servicio, fue donde se motivó el interés por lucir armas de largo alcance, que lucía en un Willys en el que se movilizaba por las calles de Yopal, exhibiendo dos metralletas gigantes.

Lo conducía con trajes camuflados, como los usan los soldados profesionales, en las selvas colombianas.

Este automotor, era uno de los atractivos, del Hotel La Bendición de su propiedad, acompañado, de dos pegasos blancos gigantes.

Entre los calzones y la ropa

Desde Caricias íntimas Jhon Jairo Torres, con venta de calzones, medias, camisas, pantalones y demás artículos, comenzó a crecer económicamente, sin que pareciera pararlo nadie.

Todo era sorpresivo en John Jairo que se movilizaba en lujosas camionetas y era dueño de un hotel, que ya quisiera el más próspero empresario hotelero.

Lo sorprendente era, que se trataba de una persona que no llegaba a los cuarenta años y su capital, ya comenzaba a acumular varios ceros.

Hasta ahí, la cuestión era normal, pero luego vino la, incursión  en la venta de lotes para un gigantesco, proyecto, que no se había visto, en Casanare.

“Redentor” de los que no tenían casa

John Jairo, como, le decían sus amigos en Yopal o Calzones, como lo conocen en media Colombia, con su simpatía, con chabacanería, bien administrada, la facilidad verbal, para vender sus productos y hasta la osadía de meterse en un negocio que intuía que era bueno, pero que no conocía, se convirtió en hombre público, en “redentor” de la gente sin vivienda y nadie le impidió que construyera la Ciudadela La Bendición.

De nada valieron las advertencias de la alcaldía, de la Procuraduría, la fiscalía, la Personería, la Contraloría o las recomendaciones de Planeación municipal, porque los predios que vendía estaban en extinción de dominio, administrados por la sociedad de activos especiales y era ilegal comercializar tierra, en esas condiciones.

Entre mas controversias se hacían en Violeta Stéreo, por la ejecución de semejante, proyecto sin servicios públicos adecuados y demás líos legales que tenía, mas le llegaba la gente a llevarle la plata para comprar su lote.

Las oficinas de la constructora de la ciudadela La Bendición, se ubicaban en el segundo piso de Caricias íntimas y allí atendía John Jairo,  delante de todo el mundo.

Alguna vez fuimos a conocer  cómo era esa venta, para sorpresa, nos percatamos que la venta era abierta y sin controles o restricciones.

Nadie de los entes de control, habían intervenido, para trancar el proyecto, que con problemas legales o no se vendía como pan caliente.

La ciudadela La Bendición se construyó y la gente quedó muy contenta, porque se les dio financiación y hasta prestamos para la ejecutar las obras.

Poco importaba que no tuviera alcantarillado o acueducto del municipio y en esas condiciones se albergaron las 10 mil familias, que hoy viven en este sector de la ciudad, con terrenos a punto de legalizar y servicios públicos, en construcción, por la gobernación y la alcaldía.

Condenado y encarcelado pero alcalde de Yopal

Pese a que John Jairo Torres, fue denunciado y condenado por urbanizador ilegal, su nombre se catapultó ante la opinión pública y tuvo muchos defensores, que luego se convirtieron en votos.

Ver tanta gente, con una economía, que prosperaba por la construcción de viviendas, atrajo a los políticos, que no dudaron en proponer a John Jairo Torres,  como candidato a la alcaldía de Yopal.

Parece que fue el ex senador, Carlos Cárdenas el ideólogo, de esta alternativa política, que era, J.J, un hombre joven, demagogo, con buen discurso, voz que imponía respeto y credibilidad, pero  -por, sobre todo- que despertaba entusiasmo popular, con sus intervenciones.

Aún se reviven en la memoria, los elogios de Cárdenas al carismático “redentor” de la vivienda: “Usted es el hombre que Yopal, necesita. Su trabajo por los humildes, su gran labor empresarial, acompañada de su independencia en la política, hacen que merezca dirigir los destinos de la capital casanareña” argumentaba a todo pulmón el ex congresista.

Parece que los amores de Cárdenas y John Jairo duraron poco, porque no se les volvió a ver juntos.

El espectáculo de los juicios de J.J

Otro “espectáculo” que se formó fue el juicio que las autoridades siguieron por lo de urbanizador ilegal, candidato a la alcaldía en su momento. Al hombre muchos simpatizantes, se aglomeraban a la entrada del palacio de Justicia,

Se resaltaba una dama, fiel seguidora del acusado, con nariz aguileña y estatura baja, que con voz estridente y alto volumen gritaba: Viiiiiiiiiiiiiiiva John Jairo Torres. Lo repetía a cada instante y hasta le hacía doler los oídos a quienes estaban cerca.

Las audiencias, de John Jairo Torres, tenían mucha expectativa, en  los periodistas locales y una buena parte concurrían a cubrir sus incidencias, desde la parte externa del juzgado donde se realizaban.

Claudia Villada que esa época, era la estrella de ´Prensa Libre y demás reporteros, seguían ávidos la suerte jurídica, del controvertido dirigente del movimiento Social La Bendición.

Se destacaba que Calzones, llegaba con reconocidos abogados de la talla del ex fiscal Mario Iguarán, que en últimas poco hicieron, porque al final lo condenaron y lo mandaron como un año a prisión en Bogotá.

Pero todo el show, que generaba el mencionar el nombre del constructor de la Bendición, lo que hizo, fue victimizarlo y en plenas elecciones para la alcaldía, el hombre barrió en los votos, aun estando preso.

Fue alcalde, se posesionó, pero la falta del conocimiento administrativo hizo que su gestión no tuviera éxito y mas bien un tiempo después salió del cargo inhabilitado.

Anécdota en la Picota

De su estadía en la penitenciaría de la Picota, Whitman Porras lo recuerda, como un hombre jocoso y “toma del pelo” con chistes subidos de tono.

Rememora como anécdota  que cuando quedó libre sus compañeros del pabellón en que se encontraba, hicieron corrillo para despedirlo. El salió pasó la reja y una vez afuera, levantó la mano y con gran risotada, dijo : “ Fue un placer haber compartido con tan prestigiosos delincuentes”.

Relaciones rotas con la prensa

Con la prensa sus relaciones  no fueron las mejores, especialmente con los periodistas que cuestionaban, la forma de ejecutar sus proyectos de vivienda.

El mas reciente caso, fue la publicitada cachetada, al director del Nuevo Oriente, que con el deceso de John Jairo se ha repetido, en las redes, hasta el cansancio.

Luego de haber salido de la alcaldía, se supo que recorrió varios departamentos de la Orinoquia y allí hizo negocios diferentes.

Con otros reporteros fue benefactor y tuvo mejores relaciones.

Vendedor de pescado y carne

En el Guaviare vendió pescado, por un tiempo y luego se vino a vender “líchigo” y carne en Casanare.

Volvió a impulsar proyectos de vivienda controversiales, como la Bendición en varios municipios de Casanare, con resultados, que no se conocen.

En los últimos años en Yopal, volvió a vender lotes, con muchos líos, con Planeación municipal, pero al igual que con la Bendición las ventas eran muy buenas.

El alcalde Marco Tulio al ver lo que ocurría resignadamente dijo: “ Que podemos hacer, si la gente entre mas les digan que son lotes ilegales, más corren a comprarle”.

Fue violento y muy agresivo verbalmente con todo el funcionario que le tocara el tema de sus proyectos de vivienda.

Con bigotes, fue especialmente voraz en su forma de referirse y todos conocen los videos, donde no ahorró epítetos, contra el mandatario.

De sus ventas de carne de cerdo, que fue de los últimos negocios, que montó, según él para ayudar a los pobres, muchos decían que era carne muy barata y de buena calidad. Otros por el contrario, manifestaban que la higiene con que se expendía no era la mejor y que era mejor no comprar en la Selvita.

Se llevó a la tumba muchos secretos

John Jairo Torres o John Calzones, se llevó a la tumba, muchas de sus preocupaciones, pero en los numerosos videos,  que todos los días se divulgan de él se muestra que algo le afanaba.

Este cronista tuvo su última charla, con John Jairo, en el aeropuerto, estaba acompañado de una muy joven mujer, de quien dijo era su esposa.

Habló tranquilamente y la verdad en esos momentos no mostró nada que presagiara la suerte que tuvo el pasado 29 de septiembre.

Ahora era un hombre mas delgado, elegantemente vestido, pero con el mismo hablado entre paisa y triniteño.

El hombre youtuber

Calzones, se volvió un hombre “ show” por sus constantes intervenciones en redes sociales y los videos con palabras impublicables que decía y contra quienes lo decía, la mayoría de las veces sin mayor fundamento.

Sus intervenciones, que no eran las mas elocuentes, tenían muchos seguidores y así lo sorprendió la muerte.

Su sepelio fue transmitido por varias horas por medios locales, en vivo y en directo, hecho inédito en Casanare. Nunca antes se había tenido tanto cubrimiento y sus amigos y familiares, le testimoniaron su afecto.

El crimen generó rechazo general en la sociedad casanareña, por lo que provoca una muerte violenta y hasta con menor implicado. Por esto al unísono se reclama que la justicia de su veredicto.

John Jairo Torres Torres, fue un hombre, pecador como todos y dejó amigos y enemigos, eso sí, mencionaba mucho a Dios, en sus conversaciones.

Precisamente en los actos de despedida, su hermana, Genny Torres, elevando una oración, por él, reveló que John Jairo pidió perdón.

Hizo saber que le gustaba contar todo: “Mi hermano alcanzó a arrepentirse”. Él dijo a Dios que lo llevara con él al paraíso”, comentó, Genny, cuando dirigía un momento de espiritualidad  a sus amigos de la Bendición.