Viaje con mirada histórica de mi visita a la ciudad de venecia en Italia


“Porque no es solamente una ciudad que se visita: es una ciudad que parece emerger del agua y donde cada canal, puente, palacio y plaza cuenta una parte de la historia europea”.

Por: *Lic Hernán Fajardo Becerra

VENECIA: LA CIUDAD QUE APRENDIÓ A CAMINAR SOBRE EL AGUA
La ciudad fue fundada en el siglo V sobre un conjunto de islas de la laguna
y llegó a convertirse en una gran potencia marítima desde la Edad
Media.

UNESCO reconoce a Venecia y su laguna como Patrimonio  Mundial.
Venecia no se parece a ninguna otra ciudad del mundo. No se llega a ella
para encontrar simplemente calles, avenidas y automóviles; se llega para
descubrir una ciudad que nació del agua, que construyó su grandeza sobre
una laguna y que convirtió los canales en caminos, los puentes en avenidas y
las góndolas en símbolos de una civilización.

Cuando se entra en Venecia, se tiene la sensación de penetrar en otra
dimensión de la historia. Aquí el agua no separa: comunica. Los canales son
las arterias de la ciudad y las embarcaciones sustituyen al
automóvil.

La antigua República de Venecia levantó su extraordinaria arquitectura sobre un territorio aparentemente imposible: pequeñas islas unidas por puentes y atravesadas por una compleja red de canales.

UNESCO señala que la ciudad está asentada sobre 118 pequeñas islas y que su estructura urbana conserva, en gran medida, la organización medieval y renacentista.

La historia de Venecia comenzó cuando poblaciones que buscaban refugio de las incursiones y
conflictos que afectaban al territorio continental se establecieron en las islas de la laguna.

Aquellos primeros asentamientos fueron creciendo hasta convertirse en una sociedad marítima.
Lo que nació como refugio terminó convirtiéndose en una de las grandes potencias comerciales de
Europa.

Durante siglos, Venecia miró hacia el Mediterráneo y hacia Oriente. Sus barcos llevaron mercancías, hombres, ideas y culturas entre Europa y los territorios del Mediterráneo oriental. En
el siglo X ya se había convertido en una importante potencia marítima y comercial.

Quizá por eso Venecia tiene esa extraordinaria mezcla de mundos: Occidente y Oriente parecen
encontrarse en sus fachadas, en sus iglesias, en sus palacios y en sus plazas.

EL GRAN CANAL: LA GRAN AVENIDA DE AGUA

Recorrerlo es como atravesar un libro abierto de arquitectura. A ambos lados aparecen palacios,
iglesias y antiguas residencias de las familias que hicieron parte de la historia de la República.

La navegación permite observar cómo los estilos arquitectónicos se superponen: elementos
bizantinos, góticos, renacentistas y barrocos forman un extraordinario paisaje urbano.
Y entonces uno comprende que el agua no es un simple escenario. El agua es parte de la
arquitectura.

Venecia fue construida sobre terrenos fangosos y arenosos mediante complejas técnicas de
cimentación que permitieron levantar sobre ellos edificaciones y palacios. La ciudad convirtió una
dificultad natural en una obra extraordinaria de ingeniería y arquitectura.

SAN MARCOS, EL CORAZÓN DE VENECIA

La Plaza de San Marcos no es solamente una plaza: es el escenario donde durante siglos se manifestó el poder político, religioso y comercial de la República de Venecia.

La Plaza de San Marcos (Piazza San Marco) es el corazón monumental de Venecia y uno de los espacios urbanos más célebres de Europa.

Napoleón Bonaparte la llamó alguna vez «el salón más bello de Europa», una expresión que refleja la extraordinaria armonía de sus edificios y su relación con el agua y la ciudad.

Su historia está estrechamente vinculada al poder político y religioso de la antigua República de Venecia.

En ella se encuentran algunos de los grandes símbolos de la ciudad: la Basílica de San Marcos, con sus magníficos mosaicos y cúpulas; el Palacio Ducal, sede del gobierno de los dogos; el Campanile de San Marcos, que durante siglos sirvió como referencia para los navegantes; y las elegantes Procuradurías, que rodean la plaza.

La plaza también fue escenario de ceremonias religiosas, celebraciones públicas, procesiones y acontecimientos políticos.

Durante siglos, fue el punto donde Venecia mostraba al mundo su riqueza, su poder marítimo y su extraordinaria tradición artística.

Frente a ella se encuentra el Palacio Ducal, residencia de los dux y centro del poder político veneciano.

Sus piedras parecen guardar conversaciones de gobernantes, comerciantes, navegantes, embajadores y prisioneros

PALACIO DUCAL

El Palacio Ducal de Venecia, situado junto a la majestuosa Plaza de San Marcos, fue durante siglos el corazón político y administrativo de la República de Venecia. Allí residía el Dogo, máxima autoridad de la República, y se reunían los órganos que gobernaron una de las grandes potencias marítimas del Mediterráneo.

Su arquitectura es una extraordinaria mezcla de gótico veneciano, elementos bizantinos y detalles renacentistas.

Sus elegantes arcos, columnas y fachadas de mármol contrastan con la riqueza de sus interiores, decorados con pinturas de grandes maestros venecianos como Tintoretto y Veronese.

El palacio también fue escenario de decisiones políticas, juicios y episodios de la historia veneciana.

Desde sus antiguas prisiones se llegaba al célebre Puente de los Suspiros, por donde los prisioneros contemplaban por última vez la ciudad antes de ser conducidos a sus celdas.

El Puente de Rialto

Caminar hacia Rialto es encontrarse con otra página de la historia veneciana. El Puente de Rialto atraviesa el Gran Canal y durante siglos estuvo ligado a la actividad comercial de la ciudad. Allí se concentró buena parte de la vida económica veneciana.

Pero como visitantes nos comentan algo más: debajo del movimiento de los visitantes permanece la memoria de una ciudad mercantil que durante siglos hizo del comercio marítimo una de las bases  de su grandeza.

la góndoola: símbolo de una ciudad sin caminos

Las góndolas es uno de los símbolos más reconocibles de Venecia y una embarcación estrechamente ligada a la historia y a la vida cotidiana de esta ciudad construida sobre el agua.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media. Durante siglos, las góndolas fueron un medio fundamental para desplazarse por los canales venecianos, transportar personas y mercancías y comunicar las distintas islas que conformaban la ciudad. Con el paso del tiempo adquirieron sucaracterística forma alargada y asimétrica, diseñada para ser manejada con un solo remo desde la popa.

La góndola tradicional mide aproximadamente 11 metros de longitud y está construida con diferentes tipos de madera.

Su famosa proa, adornada con el “ferro”, una pieza metálica cuya forma recuerda elementos de la ciudad, se convirtió también en uno de sus principales distintivos.

Durante los siglos XVII y XVIII, las góndolas fueron utilizadas no solamente por comerciantes y ciudadanos, sino también por familias aristocráticas. Llegaron a ser verdaderas expresiones del lujo veneciano, algunas decoradas con telas, esculturas y ornamentaciones.

Con la llegada de las embarcaciones modernas y del transporte público acuático, la góndola dejó de ser el principal medio de transporte. Sin embargo, sobrevivió como una tradición cultural y hoy continúa navegando por el Gran Canal y los pequeños canales venecianos, conducida por los célebres gondoleros.

Más que una embarcación, la góndola representa hoy la memoria flotante de Venecia: una ciudad donde el agua sustituyó a las calles y donde cada remada parece contar una página de su historia.

*Miembro fundador del Centro de Historia de Casanare -Miembro de la Academia Ramón Nonato Pérez – miembro honorario de las academias de historia de Cúcuta y Norte de Santander.

Nota: este artículo, seguirá con otros aspectos de la bella Venecia