Los triniteños sin hospital por contratista incumplido y las ocurrencias Chucho Monroy con las placentas

 

Por Danier Porras Leal

Casanare, Casanare, mi amada tierra bendita, la del toro Cimarrón la de la vaca mansita, canta el orocueseño, Alberto- El Guahibo- Curvelo, -una composición, que estamos por averiguar de quien es-  para hablar de la majestuosidad de este departamento, mostrando sus bondades y riquezas, que la convierten en territorio soñado por muchos.

La del toro Cimarrón, el intrépido, indomable e incorregible de una sabana inmensa que otorga libertad. La de la vaca mansita -también-porque es tierra de gente aguerrida pero buena.

Es un tema musical, que enaltece el espíritu de vivir en este Casanare,  en el cual propios y extraños, residimos y queremos que día a día tenga más desarrollo, progreso y cosas positivas por sus municipios.

Ideal Frustrado

Esto último debiera ser el ideal, en una región rica en recursos, con profesionales capaces y con una dirigencia que a la fuerza va aprendiendo  que si no aprovechamos lo que tenemos, tendremos un futuro muy poco optimista para las nuevas generaciones.

Tristemente, esas riquezas, que se tienen con los entes gubernamentales y que provienen principalmente de lo queda de la explotación de los hidrocarburos, pareciera que resulta complicado administrarlas.

Eso es lo que se observa, con muchos proyectos que han pretendido que los casanareños y los llaneros en general, puedan gozar de un mejor vivir, ya que las obras inconclusas o mal hechas son pan de cada día en cualquier rincón, casanareño.

Aquí intentamos con prosa, contar una triste realidad, que se volvió costumbre y cómo el ciudadano se habituó a vivirla, pues es poco lo que se hace para transformarla.

Una de esas obras, que no es ni siquiera inconclusa, porque no se ha iniciado es la construcción del nuevo hospital de La Trinidad del Pauto, proyecto de controversias agresiones verbales y diatribas desde la asamblea, al gobierno de turno.

Aquí, cómo ocurrió con Torres del Silencio en Yopal, hubo que derrumbar lo que estaba construido, que era un centro de salud, que mal o bien servía para recibir los pacientes y que les brindaba alguna atención, pero con bombos y platillos se anunció que se iniciaba la construcción del hospital, para esta bella ciudad incrustada en la llanura del norte casanareño – donde abundan los toros cimarrones y las vacas mansitas- , contara con un lugar digno para la atención a sus moradores.

 Historia de elefantes blancos

En el gobierno del Ingeniero Salomón Sanabria, se intentó mejorar las condiciones en que se atienden a los ciudadanos, de los diferentes municipios y se impulsaron obras, cómo la construcción, del hospital de Maní, el hospital de Monterrey, el de Sabanalarga, Paz de Ariporo, Támara, Trinidad y Villanueva entre otros.

En algunos casos se avanzó, como lo ocurrido, con el hospital de Sabanalarga, donde las obras estaban paralizadas, con un contratista incumplido, pero se liquidó el proyecto y finalmente se consiguió otra empresa que ejecutó las obras.

Salomón salió del cargo, pero ahí quedaron los proyectos unos con retrasos, otros con diferentes problemas, pero algo se avanzó, con estas iniciativas que tenían las mejores intenciones.

La lista de obras inconclusas y recursos perdidos, en Casanare, son numerosas y corresponden a construcción de acueductos y otras obras de servicios públicos. Mega colegios, construidos a medias, plantas de tratamiento de aguas residuales, que no funcionan, plantas de pollos, plantas de yuca y hasta un auditorio en un colegio de Maní.

Cada caso requiere una investigación pormenorizada y se requiere saber qué hace falta para que, se dé con buenos contratistas y no que cobren los anticipos y luego esto se vuelva un rosario de quejas de la comunidad que nadie resuelve.

Cuando hay cambio de gobierno, los mandatarios, usualmente le echan la culpa de las obras inconclusas, a los que los antecedieron en la administración que hoy ocupan, pero luego de contactos, con los contratistas, casi siempre se termina con entregar adicionales de recursos para que las obras no queden sin terminar.

 “En tres años no se ha hecho el hospital y la culpa se la echan a Chucho”

Indudablemente un caso ejemplarizante, de los proyectos con líos de todo tipo y cuyas obras no han empezado, pese a que ya se hizo un desembolso de $2 mil 860 millones, de un contrato que cuesta más de $ 17 mil millones es el nuevo hospital de Trinidad.

Los estudios y diseños de este hospital , los elaboró la alcaldía, cuando era alcalde Jesús Alberto Monrroy, pero tienen mas líos que un indiciado, por acceso carnal abusivo, en flagrancia.

El sin embargo defiende la forma cómo se entregaron dichos diseños y asegura que los hicieron profesionales idóneos.

Explicó que en el año 2005 se hicieron dichos diseños y en su gobierno se reelaboraron los diseños topográficos e insiste que en su concepto están bien elaborados y es su palabra, contra lo que dice la interventoría.

Cree Monroy, que en la actual administración de Red Salud se demoraron ocho meses, por trámites que se pudieron gastar pocos días en resolver y que simplemente se tuvieron imprevistos, como los residuos hospitalarios, que se habían enterrado y con lenguaje descarnado afirmó: ¿quién carajos iba a saber que se habían enterrado residuos?

Sostiene que según contaban enfermeras, antiguas, en el ya derrumbado puesto de salud, en sus áreas cercanas, enterraban hasta las placentas de los partos y eso era algo normal. “Yo en esas épocas, ni siquiera había nacido, pero eso me dijeron” insistió.

El ex alcalde que habla con desparpajo,  y critica que se hayan demorado 14 meses en un imprevisto de obra,  que según él muy sencillo de resolver y  no para que se demorara tanto tiempo.

Sin descomponerse el ex alcalde del Centro Democrático, le echa la culpa al actual  gobierno porque  fue condescendiente y pregunta porque no le aceptaron el incumplimiento,  en su momento.

“Le han dado papaya al contratista para que siga mamando gallo”, remata Chucho Monroy.

Damaris le habla duro a Chucho

Damaris Abril actual alcaldesa de Trinidad  y quien convocó a esta audiencia pública, que permitió conocer detalles adicionales, de lo que ha ocurrido con esta obra, en tono alto, le hizo varias precisiones, sobre las afirmaciones que hizo el ex mandatario y donde se defendía de muchas críticas de la ciudadanía para lo que pasa con este proyecto.

Primero le aclaró que una cosa es la escritura y otra la topografía, porque no coincide los datos que se dan en el primer documento y aparte de eso,

En lo público, las cosas no se hacen de palabra, tiene que existir un documento de donación porque se van a invertir recursos públicos.

Se debe contrastar lo que está en la escritura versus lo que se reporta en la topografía.

El problema no es solamente el área del predio que tiene 99 metros cuadrados y que estén en una zona verde dentro del proyecto; el problema es que el lote no tiene la misma forma que aparece en los planos.

“Esa forma es diferente y cuando se necesita conservar el diseño arquitectónico, teniendo un lote de manera diferente, se van a tener unas áreas inutilizables” aclara la mandataria.

Damaris va más allá y le dice que, para poder utilizar predios que son cedidos por terceros debe existir un documento de donación, porque son inversiones públicas y no la plata de bolsillo de un administrador.

La Toña define el “chicharrón”

Complemente Lady Patricia Bohórquez gerente de Red Salud, que en  antes de hacer diseños y lo que esté como contemplado en  escrituras, se debe tener en cuenta el componente de la topografía.

Agrega que no puede ser que primero se diseñe y luego se haga la topografía, ésta es un punto de partida para poder diseñar precisa la gerente de la entidad que adjudicó el contrato y debe definir que hacer con las disculpas del contratista para hacer la obra.

Lamenta “ La Toña” que no ha sido, fácil, esto de las construcciones de hospitales u otras obras. Afirma que hay proyectos que tienen plazo para ejecutar 18 meses y terminan haciéndose en tres o cuatro años.

Advierte que deberá haber una acción de repetición, a los mandatarios que  han tenido que ver con proyectos como el de Trinidad.

Salomón reaparece

A su turno el ex gobernador Salomón Sanabria, hizo referencia que  la gobernación disponía el recurso, que se giró del nivel central, por regalías, pero los trámites de licencias y de permisos, le correspondieron exclusivamente al municipio.

 

Sostuvo que se  requiere una respuesta clara, frente a los estudios y diseños.

Reconoce Salomón Sanabria, que Red Salud a través de su gerente Lady Patricia Bohórquez, tiene la línea conductual clara a seguir en este caso y que tal como están las cosas el contrato se debe liquidar

Advierte el ex gobernador, que cada uno de los funcionarios, responden ante un ente de control.

Contratista sin plata y sin voluntad para ejecutar la obra

El contratista de esta obra, que es la  Unión temporal Salud Trinidad no ha tenido la voluntad de ejecutar la obra del centro de salud, es la apreciación que dan los voceros de la interventoría.

Sostienen que esto se evidenció desde el comienzo, porque el contratista duró dos meses, que no pagaba las estampillas, ese es el indicio de que no tenía, la capacidad económica, para ejecutar el proyecto.

El valor de las estampillas y pólizas era de $ 1600 millones

Red salud giró los $ 8 mil 600 millones y el contratista, solicitó de este monto $2 mil 620 millones  y se hizo un  sub contrato que hicieron con una empresa que también hace parte de la Unión temporal Salud Trinidad.

Ese contrato era para realizar las labores de demolición, construcción de concretos, instalaciones eléctricas e hidráulicas.

Ese recursos,  los contratistas aceptaron que esos recursos se gastaron fue para el pago de estampillas y de pólizas.

“La plata no se giró para eso, pero ellos la utilizaron como quisieron  y siempre han estado desfinanciados, tienen muchas deudas a topógrafos, volqueteros y otros compromisos” cuenta el interventor.

Aunque se han hecho muchas reuniones sobre este frustrado proyecto, por parte de la Contraloría General, no se vislumbra pronto luz en el túnel

El 13 de julio era la fecha que se tenía, como plazo máximo al contratista para que reiniciara las obras, pero esto parece que quedó en el solo escándalo, porque hasta el momento no se conoce que el contrato se liquide unilateralmente y se busque alguna alternativa.

Mejor dicho este es un caso mas de un contratista, sin solvencia que engatusa a todo el mundo, pero de la obra nada.

Este es solo un ejemplo de lo que ocurre con cientos de proyectos, cuyos contratistas, tienen empresas, al parecer solo de papel y esperan los anticipos para ejecutar alguna obra.

Frente a este problema de las obras, inconclusas, en Casanare surge una pregunta, de ciudadano del común: ¿Por qué se contratan empresas sin solvencia económica para estas obras?

¿Qué hacen todas esas  afamadas, unidades de contratación y cómo se seleccionan los contratistas?

Mientras tanto recordamos nuevamente al Guahibo Curvelo:  Casanare, Casanare mi amada tierra bendita la del toro Cimarrón la de la vaca mansita y a los Triniteños no se queden sin el hospital  y no solo  con  ocurrencias, de  las placentas de las maternas, enterradas alrededor del centro de salud,  Chucho Monrroy.