La despedida de Sonia

 

Por Danier Porras Leal

 

Hasta el lunes 9 de febrero estuvo en la curul de senadora de la República, la abogada Sonia Bernal Sánchez, ya que la Corte Constitucional, acogió una demanda de Alexander López para que retomara esta posición, por lo cual la dirigente Aguazuleña, asumió ahora un nuevo rol, como mujer pública, que ha escalado varios peldaños, que pocos casanareños lo han logrado.

La despedida de Sonia, la hizo en una rueda de prensa, convocada para “tocar temas de interés”, pero realmente la intención era hacer un resumen de la gestión efectuada, en el tiempo que estuvo en el Senado y de alguna manera mostrar a una Sonia Bernal Sánchez, con una nueva faceta después de su paso por un sitial, que pocos casanareños han logrado.

Se sabe que han llegado al  senado, María Izquierdo de Rodríguez, Amanda Rocío González, Jorge Prieto, Julio César Rodríguez, Carlos Cárdenas Ortiz, Josué Alirio Barrera y ella Sonia Bernal que llegó pese a ser la número 26 en la lista por la cual se inscribió en las elecciones.

Amigos y otros que no los son tanto, le han destacado su trabajo y reconocen en la fogosa casanareña a una mujer que ha hecho quedar bien al departamento.

En su despedida que hizo ante los medios de comunicación, realizada en Recio Café, un establecimiento del centro de Yopal, lucía espléndida, alegre con una sonrisa a flor de labio y un traje  color palo de rosa que embellecía más su figura.

Esto porque mostraba a una mujer bien vestida, elegante, pero sin nada de formalidades.

Ropa propicia para clima cálido con la cual exhibía un atractivo especial, en una ex senadora, que viene de hacer debates intensos, gestiones de unas y otras, además de bravas discusiones, con funcionarios y colegas del congreso.

No es fácil, ser público, en un país, con tantas necesidades y peticiones de la gente, además de las exigencias de la ley, que hace que no pueda hacer mucha gestión, porque puede entrometerse en usurpación de funciones.

Ella venía de todas estas cuestiones y a eso se suma, su cuestión personal, de la que ella misma dice, ya es una mujer libre.

Es complicado, ser libre, después de abrirse de un pasado, que la ataba en su convivencia cotidiana.

Rosalbita Múnera que ya pasó por esas -después de terminadas las preguntas y las respuestas de la rueda de prensa- sin mucha “anestesia” en sus palabras, fue diciendo en charla informal, que la separación es muy dura y nunca debe darse entre una pareja.

Mejor dicho, ella se le metió al rancho y nosotros también, en estas notas sin pedir permiso, por lo que aprovechamos para inquirir sobre la vida de alguien que le ha servido a muchos, pero que lleva su propia historia, que ella sola siente.

Por eso, al verla con rostro tranquilo, contando lo que hizo, respondiendo inquietudes, de lo que le deja su paso por el Senado, refleja a una mujer tranquila, pero frentera.

Responde a todo lo que le preguntan y muestra serenidad en su actuar, evadiendo las preguntas, que sobre política le lanzan para hacerla “trastabillar”, con habilidad y siendo precavida.

Por ningún lado se le observa tristeza, por ser desplazada, por un congresista que ya lleva 20, en esa labor.

Cualquiera, siente nostalgia de dejar un cargo que es de los más apetecidos por muchos y que indudablemente, ofrece muchas posibilidades a una persona, de viajar, conocer y tener contacto con mucha gente, algo que cualquier parroquiano del común no logra en años.

A la Bernal, parece que eso le resbalara. Eso sí, no oculta las ganas que tiene de ser gobernadora y cuando le preguntan el tema, dice que ya es hora de que Casanare, tenga a una mujer como su mandataria, que se preparada y formada.

Le faltó decir que ella era la ideal para este puesto.

Otra Aguazuleña en el Congreso

Sonia Bernal, como Amanda Rocío Gonzáles y Alirio Barrera, son de Aguazul, tierra bravía y de gente con temple y méritos.

Las dos primeras, son mujeres que hablan duro, dan órdenes y no tienen muchos miramientos para decir, lo que creen son sus verdades.

Claro, que cada una tiene su estilo, Sonia, como llanera habla fuerte, pero su lenguaje es menos descarnado que el de Amanda Rocío; la médica habla a calzón quitao y en ocasiones se le va la mano.

Obvio que ella no le iguala a cómo en otros tiempos María Izquierdo hacía o deshacía en Sogamoso y ordenaba a madrazo limpio.

La saliente Senadora, considera que Dios le dio esa curul, que ejerció por poco tiempo, ya que todas las condiciones se dieron pese al tiempo que pudo estar en el Congreso. Ella es creyente católica y su fe es firme.

“Confío en que Dios guía los tiempos y los caminos”, argumenta en su confianza en el Creador.

Cree que su respaldo, no es un cargo sino el trabajo realizado, las leyes impulsadas, los recursos gestionados y los procesos que quedan abiertos para la comunidad.

Asegura que son compromiso con el país, no depende de coyunturas políticas ni de escenarios particulares.

Pasa una etapa en la vida pública y otra en su vida privada Sonia Bernal, que ahora impulsa proyectos, que los políticos de izquierda llaman Progresistas. Ella apoyó a Petro, en las elecciones y ha defendido sus políticas en el gobierno, aunque haya tenido que “darle” duro a interventores de Capresoca y la EAAAY.

Por defender a los arroceros, Sonia se agarró con una ministra de agricultura, que generó una lucha de clases, entre los cultivadores del cereal.

No pasó desapercibida su función en este escenario complejo y de difícil, que es el Congreso Colombiano.

Pese a diferencias con sus colegas de la oposición,  Sonia tuvo buenas relaciones y aunque habló claro y en buen tono, sale con buenos amigos.

Una despedida llamativa

La Sonia que la prensa del Casanare, en la conferencia de gestión final, vio fue una mujer interesante, decidida y con figura que se destaca.

Pudieron ser los “rayitos”, dorados y de otros colores con los que luce su cabello o su llamativo rostro, discretamente maquillado que engalana  con unos lentes sugestivos.

Mejor dicho, aún se piensa en  que sería, lo que llamó la atención, de Sonia en su despedida. Lo cierto es que libre ahora en lo personal y en el trajín del trabajo legislativo y esto lo refleja en su look, que pareciera mostrar su interior tranquilo, con un espíritu sereno.