Cinco en democracia

Suena a buena calificación de colegio. No. Apenas un esbozo de principios que no deberían engavetarse.

Por Gustavo Gómez Córdoba

I.

En una democracia se puede, y se debe, pedir detalles del  manejo de los recursos públicos o de los dineros que un particular administra para ayudar a ciudadanos. Es pertinente preguntarse, por ejemplo, por las sumas donadas a las víctimas del terremoto de agosto,y que se despejen dudas sobre su gestión. Acusar públicamente de malversación o corrupción a quienes participan en ese proceso, es otro asunto, y debe probarse, so pena de responder ante el aparato de justicia (más, si median insultos). Molestarse porque se indague, si se hace con respeto, es tan odioso como cuestionar con el único ánimo de ofender.

II.En una democracia cualquier persona que tenga información alrededor de actos ilegales o ausencia de ética en el entorno de las autoridades (presidenciales o de cualquier rango), tiene la posibilidad de plantearlas en los medios de comunicación. Y los periodistaspueden escuchar, preguntar y, por supuesto, dudar de esas versiones.

El periodismo no es tragar entero. Los denunciantes, además, deberán acudir ante los entes de control y de justicia a exponer lo que conocieron  (u oyeron), así como aportar el debido respaldo a sus señalamientos.

Las autoridades no necesariamente tienen que actuar solo cuando reciben las cosas digeridas. Su deber es jalar pitas establecer, o no, la validez de los hechos.

III.

En una democracia los funcionarios están obligados a rendir cuentas y explicar sus actuaciones frente a la opinión pública. Pueden hacerlo a través de diversos canales, uno de ellos, y muy importante, el de los medios de comunicación, que tienen audiencias propias yamplias coberturas en el país.

No aprovecharlos es una decisión poco acertada, porque esos espacios serán ocupados por otras voces.

Los programas de radio, los noticieros de televisión, y las revistas y periódicos no cesan en su tarea solo porque los funcionarios se abstengan de atenderlos.

La actividad de los medios y del periodismo no puede depender del mutismo oficial. Por el contrario: se intensificará frente a las reservas.

“Revisar con lupa cada decisión del poder”, anotó Diana Calderón en reciente videocolumna de este diario, “no es un acto de oposición, es la función del periodista. Vigilar no es deslegitimar”.

IV.

En una democracia quien haya ganado las elecciones debe cumplir con el programa de gobierno que presentó a consideración del electorado, y tiene el derecho de ejecutarlo con quienes considere adecuados para tal fin.  No hay obligación de nombrar funcionarios salidos de las filas de movimientos políticos o partidos. Pero el concepto de colmena, de grupo, de seguro tendría resultados más efectivos y ágiles para la sociedad. Kimosabi, el Llanero solitario, al final de cada historieta lograba su cometido en la lucha contra los forajidos.

¿Lo hacía solo? Casi: lo acompañaban su caballo, Plata, y el leal Toro (que, originalmente en inglés, se llama Tonto).

No hay que ser Tonto; hay que ser The lone ranger, que nunca rechazaba ayuda,  para honrar sus tareas.

V.

En una democracia, el sector privado y el empresariado son fundamentales para la salud de la economía, la búsqueda de la prosperidad y la generación de empleo. Los gobiernos siempre podrán contar su apoyo y manifestar, como en toda relación, afinidades odesavenencias.

El sector privado es como el aire: siempre ha estado y estará; los gobiernos, en cambio, pasan cada cuatro años. Unos y otros, con sus respetivos calendarios y caducidades, son necesarios en el presente para que la nación avance.

Solo en la Biblia los milagros vienen del cielo, sin que muchas manos intervengan.

***

Retaguardia. Los miembros del M-19, en tanto guerrilleros al margen de la ley, son parte de las memorias de la nación. A quienes, además, depusieron las armas se les recuerda en tal sentido. Eso no los eleva de manera automática a la calidad de próceres. Unos los aplaudirán; otros, no, pero son parte de nuestra historia.

El genocidio de los miembros de la UP, el magnicidio de Gaitán o Galán, la toma del Palacio de Justicia, las masacres perpetradas por unos y otros, la corrupción política, la batalla por una Constitución garante de derechos, las conquistas de las minorías… episodios que no pueden

simplemente esfumarse, y que debemos enfrentar desde el presente. Siempre es mejor debatirlos que archivarlos.

Retaguardia II.

En democracia las personas pueden preguntar lo que quieran. Y responder según les plazca. También vale no compartir el sentido de las preguntas o de las respuestas.

No se trata de deshojar margaritas.

La idea es vivir al amparo de la libertad de expresión.

(Publicado en El País América Colombia)