Por Danier Porras Leal
Una joven llanera, delgadita como una “espiga” y derechita, como una palma, se disfruta, la noche con su parejo y baila joropo, con maestría, pese al fuerte polvero, que se levanta, en el improvisado escenario, dispuesto, para la noche del amanecer, en Casanare Palpita, de Yopal.
La pareja no pierde pieza y danza al ritmo de la quirpa, el pasaje, el “corrío” o cuanto sonido musical, que huela a llano y se disfruta en esta noche en la que se hace historia, con la música vernácula de esta tierra sin turupes de Colombia y Venezuela.
Ella con, cotizas de cuero, sombrero, negro, un jean -sin mayores atractivos- y una blusa cualquiera, mantiene su cuerpo, sin dejarse llevar hacia adelante y baila con una elegancia, que ya se quisiera la mejor Mis Universo o cualquier modelo de alto renombre.
Su parejo, tampoco es que se haya dispuesto para ir muy bien ataviado para el parrando, luce unos tenis, un pantalón normal y una camiseta deportiva que, en su espalda, dice Maní.
Pese a su vestimenta, estos sabaneros, acompasan muy bien sus movimientos en la danza y la nena escubillea, mientras su compañero, zapatea, sin estridencia y siguen religiosamente el toque de los músicos, para de esta forma hacer lo que corresponda, al buen bailar del joropo, aprovechando que están cantando y tocando los mejores artistas de esta región.
Muy cerca de allí, en la improvisada pista, un hombre ya entrado en años, este si, con sombrero, llanero, cotizas de cuero, pantalón arremangado y hasta cuchillo, guardado en funda que acomoda en el cinturón, zapatea sin descanso, con su pareja que le sigue el paso, con impecable perfección.
Pese a su edad, el viejito bailarín, no pierde el tiempo y baila al estilo, de antes, pero también lo hace con talento y con muy buena coordinación con su consorte.
Ellos son solo algunos de los asistentes a este encuentro de música llanera, que se entusiasmaron por concurrir a una maratónica jornada, de folklor en el denominado Cuarto encuentro del festival del arraigo llanero, que creó Salomón Sanabria y que ahora continuó César Zorro.
Zorro, de la mano de Gladys González, la directora de cultura y turismo, impulsó lo que se denominó Amanecer Llanero, de Sol a Sol, idea que cuajó entre los amantes de esta música, que pese a todo lo que se diga, cada vez tiene más adeptos.
La mejor muestra de que la idea fue buena, son ellos los ciudadanos del común que sin más expectativa que gozarse la fiesta, exponen su talento en forma espontánea y expresan su gusto por el joropo y la alegría de ponerle el alma, en el movimiento de sus cuerpos.
Como las dos parejas, referidas al comienzo, son muchos los hombres y mujeres, que se deleitan en esta noche que tiene momentos, emocionantes y que pasarán a la historia, de las grandes presentaciones artísticas en Yopal.
El arranque en la Tarima lo hizo Pío Abril, uno de los nuevos artistas que vienen pisando duro y aunque, no es tan conocido, muestra que le llegarán, los días del éxito contundente.
Sigue Nancy Guevara -vestida de rojo como la corocora- una artista, que lleva desde las épocas, de El viejo Cuatro cantando y mostrando su talento. Con ella empezó Walter Silva, cuando llegó de Pore, puro “pijita”. *Lo mismo que Lorgio Rodríguez, El Gavilán coplero que apareció de Las Cañas, en Nunchía, para llegar a convertirse en coplero sin rival y Elda Flórez de Maní, para convertirse en coplera internacional.
Sigue en la Tarima el laureado y famoso y en ocasiones, arrogante, Orlando el Cholo Valderrama, el hombre que dice que el Llanero nace donde se le da la gana.
Ahí está uno de los íconos de esta música y Papaupa en la forma de interpretarla.
Cholo, ya tiene sus años y no lo oculta, al menos eso lo dice con un poema del maestro Héctor Paul: “Señores ya soy un viejo mis canas, son el trabajo y el correr lento del tiempo”, en medio de el canto de sus melodías, que lo han vuelto famoso, se suelta con estas letras, que popularizó Juan Harvey Caicedo.
En su presentación, este artista curtido, en la música, premio Grammy, acogido por Carlos Vives en la Tierra del olvido, pero que no lo quisieron acoger- como se debiera- en las principales casas disqueras colombianas, con su voz y con canciones que tararea el pueblo, muestra sus canas y en su canto, un talento único. Eso que solo otorga Dios.
Un artista impecable en su interpretación musical, luce una camisa blanca con un letrero rojo que dice Cholo en su manga. No le falta su sombrero, borzalino café , un jean y con botas, cómo las que usa Marco Tulio Ruiz o Jorge Prieto.
Canta una y otra y otra canción todas de antaño, que el público aclama, llega al tema Mi Caballo y yo. Jóvenes y viejos intentan seguirlo cantando y vuelve a mostrar que esta composición es de las grandes del mundo.
Eso dice José Silva, que escuchó su melodía por You Tuve: “soy Chileno y nada se de caballos pero esta es poesía pura como la de Neruda, o la Mistral nuestros premios Novel. Lleno de pasión, de nostalgia, lleno de Amor de compañerismo, pintor de paisajes a los que invita. Verdaderos artistas, su canto, su cuatro, su arpa su sabiduría, DIOS lo Bendiga”.
Eso lo escribió hace dos años y ahora todos los asistentes observan al cantor con estas letras, que llegan al sentimiento estremecen al espíritu y como dicen en el llano guarapean los ojos.
Solo con esto ya el Zorro, la sacó del estadio. La maestría y la experiencia muestran a un artista de talla mundial, que describe al caballo y el llano, en pocos minutos.
Cholito, es arrogante y ha tenido sus momentos que se ha pasado, de estrellita, pero es genio y que privilegio verlo en un Yopal, decembrino.
Llegan los Tamareños
Pero la noche está fresca y el parrando continúa, los presentadores, llaman a la tarima a Jorge Albarracín, joven tamareño, del Tablón ahijado de César Zorro.
Es la muestra de otros artistas casanareños que pujan por el estrellato y aunque son jóvenes, llevan años en la música.
Albarracín entusiasma a los asistentes entre ellos al gobernador que no se aguanta las ganas de cantar con su paisano.
Interpretan un clavo saca otro clavo. “ Que un clavo saca otro clavo, para mi es una mentira, porque aquel que tu me clavaste fue para toda la vida”.
A Zorro, le gustan todas las canciones de su ahijado, pero ésta es la que más le llega a sus afectos. Quien sabe que clavo fue el que se le clavó que aún no se le olvida.
Por Támara también estuvo Carlos Sarmiento, otro interprete que suena duro.
Villamil en Tarima
Los años llegan y la madurez en un artista se nota por el dominio en el público y la experiencia para manejar la voz en un sitio con tanta gente.
Entra Villamil Torres , el Azulejo del Llano, canta sus éxitos de siempre y llega a echar tiros al aire, que sigue cantando con ganas y el público se regocija escuchando y bailando.
El hombre le canta al coleo y el rodeo a madrina.
Todas son canciones conocidas que muestran a un artista llanero cual más, pero que hoy toma la vida con calma.
Se despide dando la Bendición y la recomendación de acogerse al Virgencita de Manare.
Yesid Ortiz por Orocué
El orocueceño Yesid Ortiz, entusiasma mucho al público y en algunas de sus canciones de voz recia, la gente se decide a sacar pareja.
Es el que mas público mueve para el zapateo y nuevamente la polvareda, recuerda que estamos en el Llano Bravío.
Se pone sentimental, con El Rancho de mis recuerdos y deja su huella en esta noche que no termina.
Aries y su predestinación
En Tarima aparece el artista de Hatocorozal, el viene vestido de azul, un poco entrado en años, pero la verdad no los revela, aunque el dice que estos van por dentro.
Canta las canciones que lo han hecho famoso y con su hijo, con César Zorro, Jorge Albarración y el negro Aldrumas Monrroy interpretan la predestinación, la canción que Aries Vigoth llevó al mundo.
Hoy tiene mas de 18 millones de visitas en las redes sociales.
Zorro canta con Aldrumas, Aries y Villamil tema de Julio Miranda
La noche se va pasando a madrugada y Zorro, un gobernador, que canta hasta donde puede, se atreve a interpretar, con tres señores artistas, el tema egoísmo de Julio Miranda.
La canción tiene tantos seguidores, como estrellas en el cielo y es mejor que la escuchen para que se entusiasmen con los gustos musicales, de este gobernador que se la jugó por la música de la tierra llanera y los artistas lo reconocen.
El sol brilla en todo lo alto
Termina la noche llega la mañana y sol ya pica, en el escenario de la manga de coleo, Víctor Hugo Prieto, cantan entro otros Yaguazo, con su Llano viejo, Walter con la mayoría de sus canciones y la Reina Milena Benites despide esta jornada.
El Chino de los mandados Maestro de la canta criolla
Walter con tantos éxitos, y con mas de 50 millones de seguidores, en diferentes plataformas, en sus canciones afamadas, colma las expectativas y va llevando al público que amaneció a disfrutar de un desfile de recuerdos y emociones que muestran al artista, que mas suena en los llanos de Colombia y Venezuela y que irrumpe, en departamentos colombianos, que poco interés tenían en la música llanera.
Walter, sin dudas es cosa aparte hoy en el folklore llanero. Temas bien escritos y canciones con un sentimiento que dejan huella.
Walter Silva entusiasma a quien lo escucha y le deja un sentimiento en cada melodía.
El chino de los mandados es un señor artista y un maestro de la composición y la canta criolla.
Termina el Amanecer llanero de Sol a Sol y deja una mezcolanza, de emociones que permiten decir, que fue una idea brillante, de alguien que no por ser gobernador, vive la música llanera y la disfruta.
Concluye esta perorata que se escribió viviendo un parrando llanero, en la población del Pie de Monte, como dice el escritor Juan Carlos Niño. Parrando que vivió momentos felices y quedará en la memoria la imagen de la joven llanera delgadita como una “espiga” y derechita como una palma, que gozó unas horas de ensueño musical llanero.
*Esto lo cuenta el propio Walter, en sus recuerdos de Yopal.
