Arte con Chepe González en Sogamoso : testimonio de que el ciclismo es el Rey de la fatiga

 

Por Danier Porras Leal

Boyacá es cuna de los mejores ciclistas de Colombia y la historia de este deporte así lo testifica, con nombres tan ilustres, como Nairo Quintana, Rafael Antonio Niño, Fabio Parra, Plinio Casas, José Patrocinio Jiménez, Rigoberto Urán, Oliverio Rincón, Alberto -El Torito-Camargo, José -Chepe González  y tantos otros deportistas, que en su “caballo de acero”, han hecho vibrar al país, en este deporte por muchos años, especialmente, cuando fueron a realizar, lo que Miguel Ángel Bermúdez denominó “ La conquista de Europa”.

Ha sido una historia dura, escrita con sangre y muchos sacrificios, que testifica, la verraquera, de los boyacenses, para un deporte que el comunicador de prodigiosa voz, Rubén Darío Arcila, bautizó El Rey de la Fatiga.

Esta historia del deporte de las bielas se sigue escribiendo, en Colombia, con ciclistas, de tanta calidad como Egar Bernal, que logró algo que sus paisanos, cómo que no valoraron en toda su dimensión, el obtener el primer puesto, en la carrera, mas difícil, mas promocionada y la mas grande del mundo: El Tour de Francia.

Hoy en las épocas en que el ciclismo se globalizó y con países como Eslovenia, territorio que antes pertenecía a la desaparecida Yugoslavia, en Europa Central, Colombia pasa a un segundo plano, en los reportes internacionales del ciclismo, se da la importancia del triunfo del corredor de Zipaquirá.

Eslovenia y otros países, sin mayor historia ciclística, se mencionan mucho más que Colombia, que difícilmente, gana etapas, en las carreteras, del antiguo continente.

Eslovenia un país, cuya población no alcanza los tres millones de habitantes, es el que mas se destaca, por ser la cuna de Tadej Pogar, con sus triunfos, que le permiten ser calificado, por los especialistas, como el mejor corredor de la historia.

Pero no solo Eslovenia, nos falta al respeto, en este deporte, también Ecuador o ahora México, con ciclistas cómo Richard Carapaz o Isaac del Toro, muestran que hoy, los triunfos, en el deporte rey de la fatiga, no son exclusividad de los colombianos.

Pese a lo que hoy ocurra, en el momento ciclístico del país, los logros de los colombianos han quedado ahí y nombres cómo los de Egan, Rigo, Lucho Herrera, Oliverio, se seguirán mencionando por años.

Las carreras ganadas por los tres dejan, una marca que ni los avances, de la tecnología y la ciencia en la preparación de los ciclistas, borrará.

Por este esta nota, destaca, la labor de un escultor, que retoma las piezas de la bicicleta y las convierte en arte, callejero, en una ciudad ciclística como pocas, en el país: Sogamoso.

Es Simón Vergara El Conde que desde el 2015, hizo este trabajo artístico y fue ubicado, en la carrera 11, frente a lo que antes le decían Escuela Los Pinos.

La escultura, se llama homenaje al viejo Chepe y muestra a un campesino que con su bicicleta con canasta transporta los productos que cultiva en su finca, precisamente en una vereda de este municipio.

Es el homenaje a José Jaime González Pico, El Chepe González, otro de los sogamoseños que triunfó en Europa, luego de luchas inenarrables.

Sogamoso, al igual que Colombia, ha tenido nombres ilustres en el ciclismo y por eso pasa a ser una de las ciudades, que se destaca en este cada vez más competitivo deporte.

Eso dice la historia, con nombres, como Rafael Acevedo Porras, Edgar -Condorito- Corredor, Henry -El Cebollita- Cárdenas, Miguel Ángel- Supermán- López, Alvaro Sierra y obviamente Fabio Parra Pinto, que logró ser por muchos años, el único colombiano, en lograr llegar al podio en el Tour de Francia.

Aunque no todos los aquí mencionados, nacieron en Sogamoso si viven o han tenido relación con la llamada Ciudad del Sol y del Acero.

El Chepe Gónzalez, es de una vereda, ubicada, en la vía al Llano, y ascendiendo por El Crucero, entendió que este era su deporte y pese a su muy precaria situación económica, logró superar muchos obstáculos y compitió en el equipo Kelme, corrió junto a Miguel Induraín y ganó etapa en muchas carreras, entre estas el cada rato nombrado, Tour de Francia.

Para llegar allí, la cosa no fue, nada fácil, como le toca a todo ciclista que quiera surgir.

El hombre bajando del Crucero, se vino de bruces y sufrió una caída que gracias a Dios no dejó consecuencias; pero luego mas abajo, lo embistió un carro, que de milagro no acabó con sus ilusiones.

Según cuentan, los que han hablado con él,  en ese momento, decidió que, su vida, estaría acompañada siempre de una bicicleta, que se testimonia en un silencioso monumento, en su ciudad, que le recuerda como testigo mudo, de su valor y grandeza como deportista.

El nombre de José Chepe González, tiene su sitial en el ciclismo mundial y este monumento de la alcaldía de Sogamoso resalta, con la escultura y su recuento, la grandeza de los boyacenses  para esta práctica deportiva y ratifica lo que a todo  pulmón decía Ruben Darío Arcila en sus narraciones que este deporte es el rey de la fatiga.