Falleció esta madrugada, el ingeniero de petróleos boyacense, Luis Arpidio Niño Porras, hecho que enluta al municipio de Socotá, en la provincia de Valderrama, del departamento de la Libertad, en Colombia.
Luis Arpidio, hijo de Priscila Porras y Luis Niño, fue uno de los profesionales, que, desde la Universidad Industrial de Santander, se formó para buscar hidrocarburos y por muchos años, laboró en el norte de Santander, Huila, Casanare, Meta y los departamentos, donde se explota petróleo en Colombia.
Estuvo en Houston Texas, retornó a Colombia y siguió su trabajo, con pasión y ahínco.
Graduado en el Sugamuxi donde todos nos pasaban
Bachiller del colegio Sugamuxi de Sogamoso, en las épocas que los llaneros, se graduaban en Boyacá y con Félix M Segura, Jaime Vargas Izquierdo y el profesor Ortiz, Jaime Ortiz, Chuchas, como le decían sus alumnos, obtuvo el conocimiento, que complementó con su gran inteligencia, para tener logros profesionales de mucha importancia.
Fue uno de esos alumnos, que cumplieron el legado de Santiago Lozada, dejó: “ Sugamuxi tu nombre compendia un legado de gloria y honor, Libertad, libertad es el lema que en tu escudo Lozada legó”.
Cómo esto no se escribe con inteligencia artificial, acudimos a la memoria, para recordar algo mas de su vida. Entendemos, que nació en Socotá; no sabemos si en el pueblo o en su amada vereda de Parpa, finca La Cabrerita, de donde salieron los Porras para repartirse en Colombia.
Luis y Priscila padres de ejemplo
Sus padres Luis y Priscila, lo apoyaron en el poder adquirir conocimientos y salir adelante en la Vida.
Luis Niño, un liberal empedernido, simpatizante de Alfonso López y defensor del trapo rojo, no ocultó su anticlericalismo. Sufrió en la época de la violencia de partidos y en Socotá formó a sus hijos Luis Arpidio, Luis Demófilo y Adiela, junto a priscilita una mujer de “armas tomar”, que su recia personalidad inculcó unos principios y virtudes, que llegó a muchos de los sucesores de los Porras, que luego acogió en Bogotá.
De Priscilita, hay una historia por contar, que Dios permita, que lo podamos hacer y relatar apartes de la vida de una mujer integra, frentera y laboriosa cual más.
Hombre de mujeres
Luis Arpidio, fue un hombre que desde muy joven supo, lo que era el amor y contrajo nupcias en Bucaramanga, cuando cursaba sus estudios de ingeniería. Ahí, nacieron dos de sus hijos, que hoy ocupan brillantes posiciones en Colombia y el exterior, a ellos los acompañamos en su pena.
Pero el fue un hombre de mujeres y sabemos que tuvo mas descendencia. A todas estas personas, hoy adultas expresamos nuestras condolencias.
Entendemos que hoy lo despiden varios nietos y para ellos también manifestamos nuestro sentimiento de aprecio, en estos momentos difíciles.
Su Socotá amado
Arpidio, recorrió, muchos lugares de Colombia y el exterior, se deleitó de la geografía de estos territorios, pero siempre tuvo a Socotá en su mente y en esa vivienda, de tapia pisada, con techo de teja de barro y ese portón inmenso, al estilo español, por el cual ingresaban los caballos, para mover a los Niño, los Porras o cualquier otro pariente, que llegaban de la Cabrerita o la Cimarrona, cabalgando por los caminos de herradura, que ya se perdieron.
El se volvió a su Socotá del alma, utilizó sus conocimientos, para recordar su historia y levantó un hotel, entendemos que se llama el Oticón, como el árbol del parque del pueblo, donde pasó los años que Dios le concedió.
Adiela y Demófilo muchas gracias
A los primos Adiela y Demófilo, desde El Relator del Llano, expresamos, nuestro aprecio infinito a su hermano que hoy se va y a ellos, los acompañamos, en los momentos tristes que deja despedir a un ser querido.
Sea el momento para testimoniarles a Adiela y Demófilo, la gratitud infinita a ellos y a Dios, por contar con el apoyo impagable a quien esto escribe y mis hermanos, de sus padres, para formarnos como profesionales.
Su hogar deja recuerdos, que permanecen en la memoria y serán perennes.
Dios acoja su alma
Al alma de Luis Arpidio, que Dios lo acoja en su reino, sabemos que él se acercó hace muchos años al creador y seguramente, su espíritu descansará en paz.
