Los grandes gestos de los colombianos en el mundial de futbol

*** Juan Carlos Niño Niño

El silencio de los colombianos ante la eliminación de nuestra Selección en la Copa Mundial de Fútbol 2026, como si en últimas se aceptara lo que acaba de pasar, tiene un antecedente doloroso pero necesario, en donde dejamos de ver al fútbol como una religión –el Dios supremo de la santería- para entender que el mismo es solo un juego, una entretención, más no un asunto de vida o muerte, y por lo tanto descartable cuando nos acaba de derrotar Suiza, que entre otras cosas nos acabó con su genético esquema de selección europea, bien parado, cerrando espacios, con mucha fuerza y con un par penaltis letales.

Lo anterior se remonta a la trágica eliminación en primera ronda de Colombia en el Mundial de USA 94, cuando en su debut fue derrotado 3 -1 por Rumania, en el no tan bien recordado Estadio Rose Bowl de Pasadena, lo que de manera instantánea y sin anestesia nos despertó de una locura colectiva –como si hubiésemos consumido toda clase de sustancias alucinógenas- que inició con el delirante pero fatídico triunfo 5 – 0 contra Argentina, que nos clasificó en 1993 por vía directa al mencionado Mundial, en donde todo el País celebraba por adelantado ser campeones del mundo, sin atender la advertencia del desaparecido técnico Gabriel Ochoa, en el sentido de que si la disciplina de los jugadores fallaba, seríamos un total fracaso en ese evento deportivo, debido a que los jugadores se unieron al carnaval y no tuvieron problema en caer en todo tipo de excesos, estando al parecer borrachos la noche anterior al partido con Rumania.

Lo colombianos maduraron con ese terrible y repentino golpe, en donde no pudimos pasar siquiera a la siguiente ronda –ahora la gente se queja de la reciente eliminación en octavos de final- por lo que dejamos de sentir el fútbol con ese fanatismo religioso -fomentado por los escandalosos narradores y comentaristas deportivos- para convertirnos en seguidores más aplomados, serenos, conscientes, en donde una derrota no es impedimento para cerrar el capítulo y continuar con nuestras vidas, y que se evidencia cuando los colombianos no nos hemos marginado de la alegría del Mundial, y contra todo pronóstico lucimos ayer con mucho orgullo la camiseta de la Selección argentina, en su triunfo por goleada contra un débil y casi enclenque Suiza.

Los colombianos ahora disfrutamos de una manera distinta el Mundial, como una entretención, un espacio para bailar y cantar, aplaudiendo cuando se avanza en cada partido, soñando con la posibilidad de la Copa, pero sin empeñar la vida con esta ilusión, y hasta tal punto que uno de los momentos más conmovedores y emocionantes del Mundial fue el solitario hincha del Congo, cantando su himno al lado de cientos de hinchas colombianos, cuando su Selección se enfrentaba con la nuestra en el Estadio Guadalajara de México, y que sin esperarlo terminó vitoreado por nuestros entusiastas compatriotas.

Una de las escenas más divertidas que he presenciado en un Mundial, fue el “Brujo de Ghana” aceptando y celebrando en el Estadio Kansas City la derrota de su Selección contra la nuestra, tanto que terminó en hombros de un hincha colombiano, y sin entender seguramente lo que los colombianos le gritaban muertos de la risa: ¡sé quemó, el brujo se quemó! en donde incluso un comentarista deportivo argentino se compadeció con él, preguntando entre risas qué le habíamos dado al pobre brujo, como para que estuviera tan eufórico, suponiendo incluso que le habían hecho tomar el bravero pero delicioso “guaro” antioqueño.

Estos anécdotas inolvidables de los colombianos en el Mundial, por encima del cuestionado desempeño de nuestra selección en el mismo –como dice mi amigo de infancia Robert Morales- demuestran no solo esa madurez de aprender a ganar o perder –es solo un juego- sino que además demuestra el grado de tolerancia en el alma de colombiano, aún más en estos momentos de alarmante polarización, que requiere un acuerdo nacional para avanzar y sacar adelante a nuestro País.

Si fuimos capaces de acoger y abrazar al Brujo de Ghana y al hincha del Congo, por qué no podemos generar espacios de construcción y reconciliación entre todos nosotros, sin importar ideologías o partidos políticos, al igual que aceptamos la casi injusta derrota con Suiza, es hora de voltear la página de las anteriores elecciones presidenciales, en donde ganó a pulso y de manera transparente el abogado Abelardo de la Espriella –voté por él- siendo el momento de aportar con nuestras ideas y planteamientos, en un momento donde el Presidente Electo De la Espriella ha decidido recorrer el País y concertar su gestión gubernamental.

Coletilla: La reciente visita del Presidente Electo Abelardo de La Espriella a Casanare, reabre espacios para un diálogo directo entre el Gobierno Nacional y el Departamento -como en el mandato del Presidente Álvaro Uribe- que se convierte en el punto de partida para acordar la inclusión estructural de nuestro Departamento en el Plan Nacional de Desarrollo, que asegure por ejemplo la construcción y financiación de la nueva Torre de Alta Complejidad del Hospital Regional de la Orinoquía (HORO), y que en este encuentro regional De la Espriella ha mostrado una total disposición para tan loable labor.

*** Magíster en Gobierno del Territorio y Gestión Pública Territorial,
Pontificia Universidad Javeriana.