
Por Danier Porras Leal
Una seria amenaza, se cierne sobre la libertad de prensa en Casanare, luego de que el ex alcalde John Jairo Torres, agredió física y verbalmente al periodista del Nuevo Oriente Martín Mesa Paredes en una cafetería cerca de la alcaldía de Yopal, delante de todo el “mundo” mostrando la grave vulnerabilidad que tienen hoy los comunicadores del Casanare, por decir verdades y publicar temas que están en contra, de las acciones y negocios de ciertos sectores ciudadanos.
En este caso, específico, el señor Torres, se conoce que le tiene “ojeriza” al señor Mesa, por decirle que es un urbanizador pirata, al menos eso es lo que se ve en el video, en el que comienza diciendo que viene buscando un desarrollador de proyectos urbanos, con estas características.
Se sabe que Calzones, como lo conoce medio país es temperamental y poco le gusta hacerle caso a las normas y cómo logró construir, la ciudadela La Bendición, donde hoy viven más de treinta mil personas, delante de todos los organismos de control, pues el tema le siguió gustando.
Martín, no ha tenido muchos pelos en la lengua, “pa, cantarle la tabla a cualquier sute de escuela”, como dice el poema llanero y en este caso, no se ha guardado mucho, de esto de las construcciones, de vivienda sin el lleno de requisitos, pero que sus beneficiarios los ven como un Robin Hood, que llega a ofrecerle a los pobres una casita, claro sin que los predios estén legalizados o les falte los servicios públicos.
El negocio es rentable, está la clientela y encima la alcaldía y la gobernación tarde o temprano, terminan llevando lo que el urbanizador no entrega y cómo estos nuevos asentamientos urbanos, tienen ciudadanos, que votan, pues la cosa se vuelve reiterativa.
La cuestión se ha vuelto tan constante, que controlar estos proyectos, le ha quedado grande a la alcaldía y a los entes de control, porque mientras haya clientes para la venta de estos predios difícilmente, se puede evitar que esto prolifere.
El caso de J.J no es único en Yopal, ni Casanare y por lo tanto, se sigue dando y la “gente corre”, cómo – lo dijo el alcalde Marco Tulio Ruiz- a pagar las cuotas de estos planes de vivienda, que se promueven con la complacencia de los medios de información.
Lo que si no es nuevo es la agresión verbal, del ex alcalde hacia los periodistas, que le llevan la contraria y publican cosas, que no lo favorecen mucho.
Así ocurrió con Martha Cifuentes y Martha Cabezas, “Las Guacharacas”, como despectivamente las trataba por publicar temas de construcciones ilegales que llegaron a los estrados judiciales y se supo que hubo necesidad hasta de colocar, protección, al equipo de trabajo de Violeta Stéreo, que en esa época, ejercía esta labor de informar.
No es cierto, como alguna vez dijo Luis Eduardo Castro, al terminar su mandato, que no hubieran dicho nada, los medios locales del genio de La Bendición; si se hizo, pero es que tampoco, se puede estar todo el tiempo, sacando a relucir a una sola persona y sus “logros”, que generan tanta división de opiniones.
Por que, no nos digamos mentiras, en Yopal y Casanare hay gente que admira a J.J y creen que debe ser hasta gobernador de Casanare.
Esa vez que Luis Eduardo dijo en la notaría primera, que nadie había tocado a J.J, algo intentamos refutarle, pero el gremio, tan proclive, al poder, no respaldó la inquietud nuestra y hubo hasta risas, por lo atrevido de contradecirle, en ese momento al alcalde que mandaba ese año, en Yopal.
En este medio y en el que actualmente trabajamos, con un noticiero radial, hemos preferido guardar prudencia y evitar hablar de J. J y sus proyectos, porque conocemos el temperamento de este controvertido ciudadano y que ante la gente, si se dice algo, los culpables, son los periodistas.
Claro no se sabe si es prudencia o cobardía, lo cierto es que para evitar contratiempos, preferimos, mantenernos al margen de un tema que al ciudadano del común, poco le importa y por eso guardamos silencio, cómplice, dirán muchos, por algún tiempo.
Pese a todo, viendo este caso como busca a un colega como lo insulta-lo trata de gonorrea- y no solo lo interpela a los madrazos sino que le pega, la cosa se pone fea.
Esto ya no se trata de un reclamo, por algún informe, que no gustó o por el tono que utilizó el periodista para cubrir sus noticias del “temido” J.J, se trata de una vil agresión a un comunicador, que merece todo el rechazo del gremio y de la misma ciudadanía.
Aquí no vale el cuento de que evitar no es cobardía y por eso sin más enredos, rechazamos este hecho y reclamamos que las autoridades judiciales actúen como correspondan, para proteger al comunicador y que se sigan los procesos que se deban seguir con celeridad.
Lo de Martín, no es un caso aislado, casos similares ocurren en Yopal, Villanueva o en otros municipios, donde no se pueden decir muchas cosas, porque es preferible, no amargarse el rato.
Precisamente en Yopal, recientemente nos encontramos con un furibundo petrista, que echó madres contra un colega, porque defiende la derecha.
Lo perfiló como el jefe de prensa de Martín Llanos, sin fundamento pero se veía la inquina, contra el que opina diferente en política.
Reconocemos que los periodistas, no somos monedita de oro y que decimos cosas, que a unos les gusta y a otros ofende, por lo que cada vez que hablamos el “ocico” como dice Martín, tengamos presentes que consecuencias pueden tener nuestra “genialidades”.
El cuentico de la comunidad, hay que mirarlo, con lupa, porque los llamados dirigentes comunitarios, muchas veces obedecen más intereses políticos que a la ciudadanía y esto lo replicamos los comunicadores, continuamente sin analizar de fondo el tema.
Recuerden que los políticos y más si están en campaña, no se preocupan mucho por denunciar, cuando hay lugar a hacerlo y solo lanzan diatribas en épocas de campaña, porque lo que buscan no es una información objetiva, sino votos .
Que sirva este momento, para llamar la atención de los ciudadanos casanareños los y colombianos, en general, para ser solidarios con los periodistas, que como Martín sufren las cachetadas, de quienes ostentan cierto poder, este no es un oficio fácil y esto es solo una muestra de ello.
Al señor Mesa la solidaridad total de El Relator del Llano, aunque dudamos, que los ciudadanos, lo sean en su mayoría. Esto lo muestran los comentarios en redes de unos, que figuran, como las nuevas generaciones de la opinión, que antes dicen que hace poco también le quería poner la mano a Martín, por algún cuestionamiento que le hizo al citado influencer.
Pero lo que si no nos queda, claro es el comentario que aparece en una breve nota, al parecer de X del temperamental ex presidente de la Asamblea Juan Fernando Mancipe, cuestionando al dueño del Nuevo Oriente, en su profesión como tal, diciendo que no es periodista.
Eso es una muestrica de que los periodistas, somos, unos personajes de conveniencias, para el ciudadano u hombre público: cuando alabamos somos buenos y cuando cuestionamos somos individuos no gratos.
Aprovechar también este momento, para rechazar la polarización que existe ahora en la política entre los simpatizantes, del presidente Petro y los que no son y que se replica en las noticias diarias.
Sabemos que los medios privados, tienen sus intereses y cada quien publica de acuerdo, hasta donde sus jefes les permitan. Eso ha sido así y seguirá siendo; pero -lo que en estos tiempos- pasa es que, al comunicador, ahora, le toca adherirse a la derecha o la izquierda.
Poco importa la objetividad, poco importa que sea lo relevante en la noticia y poco importante el servicio a la comunidad. La presión se volvió que el petrista ataca a los medios privados y por consecuencia a -a los trompos de poner- que son los periodistas y estos a su vez ripostan contra el gobierno, en una toma y dame que ya nadie aguanta.
Cómo dijo Gustavo Gómez , el muy profesional periodista de Caracol radio, hoy : “ No se puede decir nada, no se puede opinar nada, todo tiene que ser de acuerdo a las conveniencias de algunos y no que perjudique los intereses de alguien”.
Por todas inquietudes es que las trompadas de J. J a Martín Mesa, no son cualquier cosa, esto es una amenaza a la libertad de prensa en Casanare.
