Toda una Bogotá, y más, es el área de cultivos ilícitos presentes en Colombia. En total, son 180 mil hectáreas que están en aumento y representan un problema, no sólo para nuestro país, sino para la comunidad internacional.

No es secreto que, en el último reporte del Departamento de Estado de los Estados Unidos (1), Colombia se posicionó

como el mayor proveedor de cocaína para los norteamericanos.

Es más, de acuerdo al informe, del 2014 al 2015 hubo un aumento

del 42% en el número de plantaciones de

coca en nuestro país, convirtiéndose la producción de drogas ilegales en un tema coyuntural para Colombia.

Dentro del panorama nacional, la Orinoquia es la tercera región con mayor número de plantaciones ilícitas después de la región

pacífica y central (2).

Contexto que plantea la necesidad de realizar un análisis sobre el

territorio respecto a este tema, comprendiendo resultados y efectos de las diferentes políticas antinarcóticos.

Para empezar, de acuerdo al último registro del Observatorio de Drogas de Colombia (3), en el 2017 hubo un incremento del 23% en el

número de siembras ilegales en el país respecto al año anterior. A nivel nacional, la coca es el principal cultivo ilícito: en el 2016

representó el 99,7% del total de siembras (146.140,13 ha), mientras que la amapola sólo el 0,03%.

 

Es preciso mencionar que, es tal la producción y rentabilidad de esta

actividad que, en términos económicos, contribuye con el 0.3% del PIB nacional.

Fuente : c p e o – c e n t r o d e p e n s a m i e n t o e s t u d i a n t i l o r i n o q u i a