Ni lo público se administra bien, ni los privados son tan eficientes

El eterno debate entre la izquierda, que defiende el manejo de la mayoría  de los servicios por el estado   y  que en muchos casos, se llegan a extremos ideológicos, sesgando su opinión y satanizando a los inversionistas privados  y los defensores de los  capitalistas, capitalistas,  ha  sido una discusión que en últimas, se convierte en  bizantina  e inútil por poco se logra,  con esta retahíla, en la cual es muy difícil  ponerse de acuerdo.

No podemos olvidar que el estado ha sido mal administrador, en Colombia, Venezuela, Cuba o en Rusia con su cortina de hierro, que obligó a crear la URSS y luego su disolución por  pura y física quiebra económica.

Los demócratas capitalistas, defienden su modelo y en verdad, que también ha dado resultaos importantes, en la economía, de muchos países, dejando una libertad de mercado y que no dependan de las presiones de los gobiernos de turno.

Ni tanto que queme el Santo, ni tanto que no lo alumbre, reza un adagio, que no por ser muy antiguo deja de tener vigencia en nuestra sociedad actual.

Si lo llevamos a la actual campaña política presidencia, lo que hoy se llama izquierda está representado en Gustavo Petro que, dice sin muchos embates, que acabará, con la intermediación de las EPS en la salud, porque son el lastre de la salud en Colombia.

Puede que tenga razón en que la tercerización de la salud, ha generado es un negocio, con los tratamientos de las enfermedades de los colombianos, pero no hay que olvidar que cuanto todo lo manejaba el estado con el Seguro Social, la cosa era igual.

Candidatos como  Iván Duque dicen  que no acabará, con las EPS, pero que ordenará que solo se les pague, de acuerdo al servicio que preste.

Entre la eficiencia de lo público y la ineficiencia de lo privado

Lo público o lo privado, he ahí el debate de siempre y todo se vuelve una discusión de ideas, que son recalcitrantes en sus criterios y cada quien tira, para el lado que su posición política le dicta, sin un discernimiento que no sea extremista y con derecho a evaluar las dos posiciones.

Petro dándole palo a los empresarios y Duque defendiéndolos y anunciando que les va a rebajar los impuestos, para que generen más  empleo.

Si le hacemos caso, a Petro, veamos, lo que ocurrió en Venezuela, con la persecución que les hizo a los empresarios privados Hugo Chavez Frías y ahora su sucesor Nicolás Maduro.

Los dos en un país, que tuviera justicia independiente, debieran estar en la cárcel, por lo que le hicieron a las empresas y lo que le han hecho al pueblo que dicen defender.

Pero si le hacemos caso a Duque,  no es tan cierto que los grandes cacaos, generen más empleo, si les bajan los impuestos.

Los grupos económicos, terminan favoreciéndose, con estas medidas pero esto no lo revierten al colombiano raso.

En Colombia, la defensa de la privatización tuvo sus protectores y hasta se tuvo confianza y buenos resultados en algunos casos.

Lamentablemente hoy  el tema  es preocupante, para los que toman recursos del estado para administrarlos y solo defienden los intereses de la empresa y se olvidan que la plata es de todos los Colombianos.

Los casos, son muchos; como ya los dijimos, las EPS, en la salud han demostrado que lo privado no  es tan eficiente como se pregona, por los defensores a ultranza del capitalismo llevado a extremos.

Pero las EPS, no son las únicas que les han quedado mal a los colombianos, con la plata del estado, también las concesiones que como en el caso de las vías no muestran la tan cacareada eficiencia, que los economistas de los Andes defienden.

Los concesionarios viales, les entregan en administración las vías, cobran los peajes, dejan  un personal para cuidar sus bienes, pero las obras no se ven con la rapidez, que se debiera.

Uno de los ejemplos, la doble calzada Bogotá Sogamoso, que a pesar de que se les dio mucho dinero, se demoraron 20 años, para hacerla  y no la hicieron completa, porque al final la doble vía no llegó, sino hasta Duitama.

En el caso de la mega autopista Bogotá Villavicencio, que se sigue en construcción por otra de las empresas  de Luis Carlos Sarmiento, colapsó el puente Chirajara y aún las explicaciones que dan, no convencen a los usuarios de este corredor.

En el caso del túnel de la línea,  ya  han pasado como tres presidentes y la obra no se terminó.

En el caso de la concesión de la transversal del Sisga, parece que también va por  el mismo camino y aunque se están  pavimentando, algunos tramos, las megas obras que se anunciaban, no se ven por ningún lado.

Increíble lo del puente del Charte

Pero para llegar a nuestra realidad del Casanare, parece increíble, lo que viene sucediendo con el paso sobre el sector del Charte, donde unos supuestos propietarios privados de unos terrenos no dejan pasar los vehículos  entre Yopal y Aguazul, por el puente dos que pertenece al Invías.

Covioriente envía unas comunicaciones, en las que dice que ha hecho todo lo posible, por negociar con estas personas y lo cierto es que ellas cierran el acceso al puente cuando quieren y abren cuando se les antoja, ante la impávida mirada de los conductores de los vehículos que sumisamente acatan lo que ellos ordenan.

Pero esto es una muestra de que ni la agencia nacional de Infraestructura, ni la firma concesionaria, han sido serias con los casanareños.

Cuando se cayó el puente, vino desde el presidente Santos para abajo y dijeron que el nuevo puente se iniciaría a construir en un año y ya pasaron dos y nada ha sucedido.

De la doble calzada, Aguazul Yopal, nada se sabe y solo se tienen controles de básculas y reductores  de velocidad, que retrasan, aun la movilidad.

Cuando hubo la crisis de la falta de puentes, la solución no la dio el concesionario privado, sino el estado a través del Invías.

El privado, solo quiere eficiencia, pero para los bolsillos de los dueños, porque es poco lo que aportan para emergencias de este tipo.

Ya es hora de que Covioriente  y la ANI, como dijo el gobernador Josué Alirio Barrera le dejen de “mamar gallo” a la comunidad y cumplan los compromisos pactados, ya que hasta ahora solo se conocen unos comunicados recordando fechas que  de actas y se sigue hablando de compra de predios.

Mejor dicho se acabó el gobierno de Juan Manuel Santos y la doble calzada a Aguazul, ni se empezó.

Conclusión, ni tan público, ni tan privado, lo que se quieren es resultados y eficiencia, en las obras.

Menos demagogia política e ideológica y más honradez, con la plata que es de todos los colombianos.